RISAS, PARANOIAS, LLANTOS...
UN POCO DE TODO Y DE TODO UN POCO.

lunes, 5 de septiembre de 2011

INTENSIDAD!!!





QUIENES ME CONOCEN, SABEN QUE SOY UNA PERSONA INTENSA, PARA LO BUENO Y PARA LO MALO. Y SI A ESTO, LE AÑADES OTRA PERSONA IGUAL DE INTENSA, EL RESULTADO ES UNA EXPLOSIÓN CONSTANTE.










Este finde, fue eso, una explosión de sentimientos, de sensaciones, de acontecimientos…Aunque la carga negativa fue seguramente la causa de  la positiva, no me voy a recrear demasiado en ella y aunque la asumo, prefiero dejarla a un lado y regocijarme en la intensidad positiva.

El Sábado, después de una noche intensa, sin dormir, y con los ojos hinchados,  vimos que el sol brillaba por fin, así que, decidimos irnos a la playa. Se nos pasó por la cabeza la idea de quedarnos hasta cansarnos. Cogimos los bártulos; sacos, esterillas,  nevera con frutita  y cervecita fresca y allá que nos fuimos. Qué bien sienta poner las lorzas desnudas al sol. Qué bien sienta, ponerse a remojo en pelotillas. La playa estaba prácticamente vacía, unos cuantos pescadores  y algún que otro perro despistado  rompían el silencio de vez en cuando. Entre cervezas, siestas, aperitivos, risas, conversaciones,  besos y  abrazos pasó la tarde. Cenamos viendo anochecer. Ya ni me acuerdo cuando fue la última vez que  me había parado a verlo.  Es uno de esos placeres que  se te olvidan, hasta que los vuelves a vivir. Y llegó la noche,  llena de estrellas que nos esforzamos en descifrar aunque no con mucho acierto. Y seguimos besándonos, acariciándonos, abrazándonos, tocándonos y mezclándonos, con la luna como voyeur y el ruido de las olas como banda sonora.  Poco a poco, caímos rendidos, aunque eolo estaba un poco inquieto y nos dio algún que otro susto. A las cinco de la mañana,  el dolor de espalda y el frío nos recordó que ya no estábamos para esos trotes y como no teníamos ganas de peleas, dimos por perdida la batalla y sin más recogimos los bártulos. De camino nos tomamos un chocolate con churros. Entre madrugadores y amantes de la noche, estábamos nosotros llenos de arena hasta las pestañas. Fueron los churros que mejor me han sabido, supongo que el hambre y el frío tuvieron mucho que ver. Y así con el estómago bien llenito llegamos a casa, y con una sonrisa de oreja a oreja y una sensación de bienestar,  el sueño nos fue invadiendo.

En resumen fue un fin de semana completisísimo, un fin de semana que nos debíamos y nos merecíamos.

Qué fácil es romper la rutina y que difícil lo hacemos a veces.

4 comentarios :

  1. vaya fin de semana, envida me dás, pero de la buena.

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  2. A veces esos fines de semana son los mejores, en medio de dos meses de vacaciones a mi también me queda el recuerdo de días concretos que valen más que los demás juntos :)
    Me alegro de haberte vuelto a ver por mi blog, me hace mucha ilusión cuando la gente vuelve a pasar al tiempo y veo que no se han olvidado.

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  3. Digo como apple, qué envidia, pero de la buenísima, porque me alegro muchísimo por ti, por vosotros. Esa creatividad sencilla para mejorar un sábado!

    Beso ( y enhorabuena)

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  4. Se me había olvidado responderos, que despiste...gracias a todas, la verdad que sienta muy bien. Os animo a salir de la monotonía, que no cuesta tanto.biquiños

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