RISAS, PARANOIAS, LLANTOS...
UN POCO DE TODO Y DE TODO UN POCO.

domingo, 16 de septiembre de 2012

DE TODOS UN POCO Y UN POCO DE CADA UNO VI



Septiembre siempre es época de cambios para mi, y en el 2012 no podía ser de otra manera. Hay etapas para todo, y en esta, tengo cosillas que me mantienen más ocupada, cosa que se agradece, aún así ya iba echando de menos vuestras palabras, vuestras ideas surrealistas y vuestras aportaciones tan interesantes, así que, aquí está la VI convocatoria de "DE TODOS UN POCO Y UN POCO DE CADA UNO"

Cabezas pensantes empiecen a trabajar...



"Me despierto dudosa, incierta, pensando todavía que esto no puede ser real. "La vida da muchas vueltas"  decía mi abuela siempre, cuando me esforzaba en planear mi futuro. Y "deja que te las dé" añadía mi sabia madre. Estas palabras se hacían más que reales en el día de hoy. Yo, dependienta de toda la vida, cambiaba el mostrador por el escenario, los días por las noches, clientas en busca de la mejor lencería con la que resaltar su figura y exaltar la figura de otros, por hombres buscadores de...

27 comentarios :

  1. …de pasiones furtivas, prestidigitadores profesionales de palabras y amores irreales, a los cuales volvía una y otra vez a sucumbir, de una manera involuntaria, predestinada, víctima de mis constantes incertidumbres, tratando de mitigar esa incomunicación que resultaba mi vida, a cualquier precio. Pero hoy he pellizcado mi cansada piel, para comprobar que todo lo que ayer viví fue verdad.

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  2. fue una temeridad engancharme en la barra para bailar el primer día, intentar hacer alguna acrobacia sexy, pero fue lo único que se me ocurrió, lo había visto en las películas, y la verdad, estaba más perdida que un pulpo en un garaje, agobiada, con todos esos ojos lascivos puestos en mi. cuando resbalé y me di de bruces contra el suelo no me atreví a levantar la cabeza, me quedé allí parada, como un avestruz, escuchando las carcajadas de todo el local. quería morirme. hasta que noté que alguien me cogía de la mano, susurrándome al oído...

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  3. “No sueltes mi mano, yo te librare de todo a tu alrededor”. Solo pudo oír su apacible voz, y sentir el nervio de su mano, mientras sus ojos se deslumbrar por una fuente de luz multicolor. Ella tan insignificante e invisible para el mundo que le acorralaba, ¿cómo había acabado en aquel club tan sórdido? Y verifico en su memoria, aquel encontronazo imprevisto con su destino, el que siempre le había esquivado, del que le hablaban las matriarcas de su familia, ese que veía en las películas, en esos libros que le ayudaban a engalanar su imaginación, siempre despierta para esquivar el entorno de su subsistencia.

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  4. Sobrepuesta al primer impacto de aquella presencia, intentó equilibrarse sobre aquellos tacones que nunca pensó llevar; intentó ocultarse tras la escasa tela que jamás creyó que podría entallarse y sintió en aquellos dedos ajenos, una fuerza que antes no percibió en su vida, una que la halaba desde adentro del pecho...

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  5. …Una vez en el exterior del local, fue cuando pudo advertir íntegramente su aspecto. Era al igual que ella, vulgar, calvo como el de la lotería o como cualquiera con problemas de alopecia, corto de talla, y de mente resultaba pronto para afirmarlo, con un espasmo en el ojo izquierdo, que parecía una invitación; cuando él le pregunto por su nombre, pudo comprobar que tenía un trastorno de la comunicación (tartamudez), muestra que no pudo apreciar anteriormente por la algarabía reinante; y evidenció que ambos padecían una falta de estabilidad, cuando cogidos de la mano se alejaron traqueteando de allí, él, al tener una pierna con una mayor prolongación que la otra (nunca nadie fue simétrico) y ella por la rotura de uno de sus tacones que jamás debió llevar, por no decir del vestido entallado.

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  6. Entonces y sólo entonces, se dio cuenta de que estaban hechos el uno para el otro. A ella le sobresalía el labio inferior y a él le sobresalía el superior. Sus besos encajaban a la perfección. ¿Es que no lo he dicho? Se besaron mientras la luna les iluminaba como un foco a los protagonistas de una obra de teatro.
    Luego, prosiguieron su camino, ajustando sus andares en una sincronía perfecta. Era el principio de los sueños de ambos...

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  7. En ocasiones, ambos paraban para descansar. Y él, con ganas de llegar (no sabemos todavía a dónde), le preguntaba: ¿Va-vamos? Y no paraban de babarse.

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  8. Entonces ante esa luna, que extrañada les observaba e iluminaba, aprovecho ella su pregunta interrogativa, para retirarse la secreción salivar conjunta de la boca, con un elegante gesto, y así poder observar con detenimiento, a ese fenómeno de la naturaleza que le había tocado en suertes: portaba una chaqueta color bermellón, con tres tallas menos de la que le correspondía, y en el ojal un gigante girasol de plástico, conjuntado con un pantalón violeta recosido, el cual iba adornado con estrellas brillantes, por su afición a la astrología; y ese cuerpo y esa mirada escorada, acompañada por ese ojo que parecía un semáforo en ámbar. Y fue en realidad cuando le dijo con esa mandíbula mal encajada” ¿Vamos?” Mientras de su boca parecía que se desprendieran gotas de rocío a su alrededor, cuando se dio cuenta de que se había enamorado de él.

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  9. En realidad no eran gotas de rocío, era un viscoso cóctel de pasta blanca que, involuntariamente, se le escapó de las comisuras, cual perdigonazos, cuando expresó esa palabra. La maldita palabra de nuevo... sólo a ella se le ocurría preguntar "¿vamos?". Porque la única respuesta posible era de nuevo: "va-vamos". Y se siguieron babando. Y siguió creciendo la pasta blanca con la fruición de sus tactos mojados.

    Empezaba a oler extraño...

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  10. Ese olor infrecuente, provenía de una feria, ya que esa era la sorpresa que él le tenía guardada: “Va-va-mosss—a-a-a-a- la-la-f-f-f…” empezaron a entrarle signos de asfixia, y ella como si le averiguara su pensamiento obtuso, esa compenetración que solo existe entre los enamorados, o eso dicen, pronunció lo que le faltaba “¿La feria?” y él para evitar proferirse verbalmente, para ahorrar tiempo, agito su asimétrica cabeza, afirmando sus palabras, y a punto estuvo de astillarse lo poco sano que le quedaba, si había algo. Aunaron sus fuerzas y a base de brincos disparejos, emprendieron el camino a ese evento ambulante.

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  11. Era un olor familiar al mismo tiempo. No sabía de qué le podía sonar. Cerró los ojos y lo vio claro, como un flash, un fugaz recuerdo que se esfumó nada más volver a abrir los ojos. Todo sucedió en un segundo. No era temor, no era agonía. Simplemente era sorpresa por algo inesperado que ya se le había olvidado. Volvió a reunir el valor suficiente para cerrar los ojos y no limitarlo simplemente a un parpadeo fugaz. Ahí estaba...

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  12. Sí, ese olor tan familiar que tiene la escasez de limpieza, que relamía a civilización poco evolucionada, se desprendía en todo su apogeo; y volvieron a cerrar los ojos al unísono, evitando el parpadeo fugaz, salvo el ojo izquierdo de él, que se rebelaba, iba por libre y jugaba con ventaja. Y fue cuando abrieron los tres que permanecieron cerrados y sí, ahí estaba, emergió ante ellos en toda su plenitud…La feria.

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  13. Se acercó a ellos un hombre con chistera y bigote, y unos pantalones bombachos. Y lo primero que se le ocurrió fue decir: "¿os unís a nuestro circo?"

    Ellos se miraron, sin entender el por qué de aquella oferta...

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  14. Y ambos indicaron:”¿Pero dónde se encuentra ese circo, nosotros solo vemos una feria?”. No comprendían nada de aquella noche extraordinaria, y el del sombrero de copa les comentó: “no hay nada imposible, si lo sueñas primero”. Y eso imaginaron, lo llevaban haciendo desde que nacieron, vivía de ilusiones derramadas, fácil les resulto; ante sus ojos apareció un circo, con una gran carpa de lona, y un gran letrero luminoso con la leyenda: “Entrada gratis a los que siguen a su corazón” y eso hicieron, alcanzar a sus almas llenos de esperanza y de amor que se adentraban en la ensoñación.

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    1. Estás embalado ehh!!! te invito a que te hagas un blog y escribas relatos, creo que lo necesitas ;).

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    2. Lo que necesito estimada Volboretinha es un psiquiatra. Un abrazo.

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  15. En esa ensoñación se reencarnaron en unos personajes con un físico perfecto Y sin problemas de dicción .Eran la perfección en toda regla: guapos,listos,deseados y, comenzaron a comerse a besos hasta que en un arrebato de pasion.Él le mordio a ella y se acabo lo que se daba.Porque todo hay que decirlo para que no se preste a equívoco. Que ella era de malos prontos.Y... como en esta vida nada sucede porque sí...Ahí el vio que con ella no había futuro...

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  16. Con el amor verdadero se puede superar todo, como estropearlo también, pero en una noche mágica como era aquella, no iba a ser menos, y fue cuando intervino el de la chistera, que era su guía, y convino en poner orden, diciéndoles a ambos: “La pasión entorpece los sentidos, seguir a vuestros corazones…” En ese momento el corazón de ella reapareció otra vez en su estado puro y olvido las ansias antropófagas de su amado, y éste, vicio tan insano, por lo que decidieron posponer tales muestras de pasión, para cuando fueran provistos de protecciones especiales y sobre todo, que no hubiera espectadores. Y cuando se encontraban abrazados rubricando su reconciliación, apareció de la nada…

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  17. … Un gato negro antropomorfo, con ropajes del siglo de las luces (s. XVIII) y les dijo: “Estáis en un circo en el que nada es lo que se representa, florecerá como el corazón iluminado os lo quiera dejar ver; donde cualquiera transita sinsentido obligatorio a la vida, y se interrumpe indefinidamente, si dos almas logran esa alianza con el universo que los consagre. De vosotros depende entonces…, fuisteis seres desheredados, excluidos, hasta que penetrasteis en el ilimitado circo de las ilusiones”.

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  18. El gato continuó comentando: “mirar en vuestro interior, cómo erais antes de estar aquí…Recordar vuestras anteriores existencias…”
    -Ella era dependienta en una tienda de ropas, pero siempre quiso ser contorsionista, por la facilidad que sus articulaciones le permitían doblarse en sentido inverso a como le iba la vida y sobre todo a las agujas del reloj, es decir, con suma maña. Y fue por eso que se hallaba en ese club, le permitían ensayar ¡gratis! Y ya le indicaron que asistiría un público que sabría valorar sus habilidades, ¡Cómo desaprovechar una oportunidad así!
    -Él trabajaba de mimo independiente, y su maestro le denominó: “Freddy, el desequilibrado”, aquel apodo se lo colocó por dos motivos que resultaban completamente opuestos entre sí, nunca supo cuáles eran, por mucho que lo caviló. Jamás tuvo mucho éxito, para no mentir, ninguno, solo se acercaban: achispados que le ofendían, perros erráticos que le aullaban, inciviles que le cosían a golpes, y maníacos depresivos que le confesaban sus infaustas vidas. Todo ello favoreció a acrecentar aún más su falta de equilibrio y con ello, representar mejor su papel.

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  19. Cyranooo, estás embalado... intenta que por lo menos haya una intervención entre las tuyas, más que nada por que la gracia de este juego es que cada uno aporte su creatividad, imaginación, ideas y manera de escribir...Sino se convertirá más en tu relato que en el de todos jaja!! Paciencia guapo, paciencia!!De todas formas te agradezco tu entusiasmo, está claro que esta sección sin ti, no sería lo mismo!! Bicos

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    1. Lo sé y lo siento, reverenciada Volboretinha, son esas “intensidades bipolares” que me dominan y que luchan entre sí, agravando mi trastorno obsesivo-compulsivo. Tratare de frenar mis ansias. Ánimo a las señoritas Sweet, Eliza Day y a ti misma, a los caballeros Sbm y Raul, como a los que todavía faltan por escribir, a que lo sigan haciendo. Un abrazo a todos.

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    2. Estimada Bertha me había olvidado de ti, lo que hace la confianza. Perdona.

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  20. hola wuapa!!! mi intervención nada tiene que ver con el relato (sorryyyyy!!!, pero estoy poco creativa) Sólo era para saludar y ver qué tal iba todo. Besicos!!!!

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  21. Él, en un arranque romántico, rememoró como la conoció: Érase un día borrascoso, tronaba hasta en el pensamiento, cuando surgió como una virgen en un escaparate, donde engalanaba a una maniquí del comercio en el que trabajaba. Desde entonces, siempre se paralizaba mirándola a través de la vidriera, y la baba que le caía, empantanaba y marcaba el lugar, todos los días a la misma hora, como un reloj averiado. Hasta que un día la advirtió en otra zona alejada de la tienda, en un local de diversión, en donde la vio como se atornillaba como una culebra a un palo, ante el fervor de la multitud; después…, el destino se alió con ellos irreversiblemente.

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  22. Con duras penalidades, Freddy pudo volver a posicionar su mente en el presente y preguntó:
    -¿No entiendo nada. Pero qué…?
    -Son Caboucos o “CUEVAS para la evasión”, “son escondites particulares en donde olvidaréis el mundo injusto en el que vivís”, los cuales fueron creadas por nuestra Soberana Volboretinha. Pero en la que os encontráis, es exclusiva, la podéis disfrutar en propiedad permanente, sin desahucios; aunque para ello debéis de aglutinar dos características, sin las cuales resultaría imposible residirla.
    -¿Y cuáles son esas dos razones? Pregunto la dependienta, y contorsionista, en ratos caídos.
    - Los dos corazones deben coincidir en ambas. La primera: es si deseáis estar aquí eternamente; y la segunda: ¿Qué apariencia deseáis tener? Cómo la actual, seres perfectos, o cómo la que teníais antes de entrar. Para ello subiros y tumbaros en esa red del trapecio, como si fuera un purgatorio, un lugar entre el cielo y el infierno, abandonaros en el sueño, si cuando despertéis os halláis juntos, concurrirá que gozáis de la misma ambición.
    Y así lo hicieron, mientras a lo lejos tintineaba en sus oídos la canción:”Orillas plutonianas”, ”Vámonos, perderemos el control, en orillas plutonianas tú y yo…Solos tú y yo”.

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  23. Ella se negaba a abrir los ojos, mientras deliberaba:” Me despierto dudosa, incierta, pensando todavía que esto no puede ser real”. Y fue entonces cuando pudo sentir el nervioso tacto de una mano junto a la suya, a la vez que una voz le decía:
    -No-o-----su-su-elte-s-s-s------mi-i-i----ma-a-a-no-o-o…
    Y ella nunca la soltó.

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