RISAS, PARANOIAS, LLANTOS...
UN POCO DE TODO Y DE TODO UN POCO.

viernes, 6 de junio de 2014

VISLUMBRANDO LA SALIDA...









Al vislumbrar las luces que indican la salida, siento el alivio que conquista poco a poco mi cuerpo.




Alivio, por dejar una búsqueda que no cesaba nunca y que no dio muchos frutos.

Alivio, por acortar la distancia con amigos, familia, lugares...

Alivio, por poder calmar el sentimiento de culpa de no ayudar con la abuela. 

Alivio, por poder aceptar que no, que este nunca llegó a ser mi sitio del todo y no pasa nada.

Alivio, por poder vivir donde quiero vivir.

Alivio, por sentir que estos 4 años de montaña rusa, que esa lucha en favor de nosotros  y no del lugar, ha dado sus frutos.

Alivio, por que la salida llega en un buen momento, después de haber vivido unos últimos meses tan bonitos e intensos.

Alivio, por que mi confianza en ti no ha sido en balde.



El alivio luego deja paso a la nostálgia de lo que se deja, y es que mi vena nostálgica esta hiperdesarrollada; Aún quedándome unas semanas para dejar esta etapa atrás y no pude ni puedo, evitar pensar en que todo lo que hago aquí será la última vez que lo haga. Me voy despidiendo mentalmente de todo; del cielo que se puedo ver casi en 180 grados, del sol y de la luz que fue de lo que más me alimenté estos 4 años, de las plantas silvestres que aprendí a conocer y a comer, de las plazas escondidas con encanto, de las playas de agua cristalina, de la mejor heladería del mundo mundial, de los jardines con olor a jazmín, de las cañitas y tapitas al sol, de los paseos en bici por el río, de toda la gente que me acompañó estos años y que hicieron mi vida aquí un poco más agradable.



Pero de lo que más me despido y lo que mas me cuesta dejar es Nuestro Hogar. Mientras lleno  cajas, pienso en todas las casas en las que he vivido, la próxima será la número 21, pero hogares he tenido sólo 4. Y este está el primero de la lista. Un hogar que tardó en arrancar debido a la incertidumbre de cuando lo tendríamos que dejar. Pero llegó un momento en que ya nos dio igual y sentimos la necesidad de hacerlo nuestro. Y fue una renovación total. Que importante es sentirse a gustito en casa. Y nosotros lo estábamos tanto, que últimamente nos costaba salir. Ahora vendrá otra familia, otra pareja u otra persona, pero nuestra esencia queda...así como quedará la esencia de ese hogar en nuestro recuerdo.



Es raro despedir todo sin ti, tu empezaste esto sólo y ahora lo termino yo sóla. 




Así estoy, a mis 36 años con la misma pereza de siempre por llenar cajas y por séptima vez a punto de empezar de nuevo en otra ciudad, llena de interrogantes, dispuesta a escribir un libro nuevo y con la ilusión de que este sea muuuuuuuuucho más largo que los anteriores...


Menos mal que está la música para aderezar los días de mudanza.

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